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martes, 18 de marzo de 2014

LLegaremos a tiempo. Rosana



Llegaremos a tiempo, una canción conmovedora y profunda...
... Invitación al despertar de todos y cada uno, de esta sociedad, a veces resignada ante las injusticias que nos azotan...
... Otras dormida, ante la esperanza de que se puede tener una parte activa en la construcción de un mundo equitativo, libre ... dejándonos aplastar  por los  que "tienen el poder"...
... Y la mayoría, anestesiada ante el dolor ajeno, cómo si nunca nos fuese ni siquiera a rozar...
... Y lo más triste, por momentos, incapaces de hacer algo más que lamentarnos...Como si nos hubiesen robado la capacidad de pensar, de desear, de opinar, de hacer... para situarnos de una forma autentica y coherente en nuestra vida...
Espero la saboreéis...


LLEGAREMOS A TIEMPO


Si te arrancan al niño, que llevamos por dentro,

Si te quitan la teta y te cambian de cuento

No te tragues la pena, porque no estamos muertos

Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo


Si te anclaran las alas, en el muelle del viento

Yo te espero un segundo en la orilla del tiempo

Llegaras cuando vayas más allá del intento

Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo…


Si te abrazan las paredes desabrocha el corazón

No permitas que te anuden la respiración

No te quedes aguardando a que pinte la ocasión

Que la vida son dos trazos y un borrón


Tengo miedo que se rompa la esperanza

Que la libertad se quede sin alas

Tengo miedo que haya un día sin mañana

Tengo miedo de que el miedo, te eché un pulso y pueda más

No te rindas no te sientes a esperar


Si robaran el mapa del país de los sueños

Siempre queda el camino que te late por dentro

Si te caes te levantas, si te arrimas te espero

Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo…


Mejor lento que parado, desabrocha el corazón

No permitas que te anuden la imaginación

No te quedes aguardando a que pinte la ocasión

Que la vida son dos trazos y un borrón


Tengo miedo que se rompa la esperanza

Que la libertad se quede sin alas

Tengo miedo que haya un día sin mañana

Tengo miedo de que el miedo te eché un pulso y pueda más

No te rindas no te sientes a esperar


Solo pueden con tigo, si te acabas rindiendo

Si disparan por fuera y te matan por dentro

Llegaras cuando vayas, más allá del intento

Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo…

martes, 21 de enero de 2014

Las afueras


"Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario..."

Hoy quiero hacer mi pequeño homenaje a este escritor, Jaime Gil de Biedma (1929-1990), poeta español. Y también, a todos... que  a través de estás líneas, puedan verse reflejados con las distintas emociones que el autor va dejando entrever, jugando con las "afueras de la ciudad". Convirtiéndola en este poema en  objeto poético, no por su identidad tangible y real, sino mostrando su propia "ciudad interna", con calles entrecruzadas plagadas de emociones intensas y contradictorias: nostalgia, la esperanza y  el dolor de la desesperación, lo irrefrenable  del paso de tiempo, nuestras propias noches obscuras y las afueras de nosotros y de los otros, la soledad y la búsqueda de otra piel para el encuentro de la propia...
Espero disfrutéis de su profunda compañía...


I
La noche se afianza
sin respiro, lo mismo que un esfuerzo.
Más despacio, sin brisa
benévola que en un instante aviva
el dudoso cansancio, precipita
la solución del sueño.
Desde luces iguales
un alto muro de ventanas vela.
Carne a solas insomne, cuerpos
como la mano cercenada yacen,
se asoman, buscan el amor del aire
-y la brasa que apuran ilumina
ojos donde no duerme
la ansiedad, la infinita esperanza con que aflige
la noche cuando vuelve.

II
¿Quién? Quién es el dormido?
Si me callo, respira?
Alguien está presente
que duerme en las afueras.

Las afueras son grandes,
abrigadas, profundas.
Lo sé pero, no hay quién
me sepa decir más?

Están casi a la mano
y anochece el camino
sin decimos en dónde
querríamos dormir.

Pasa el viento. Le llamo?

Si subiera al salón
familiar del octubre
el templado silencio
se aterraría.

Y quizá me asustara
yo también si él me dice
irreparablemente
quién duerme en las afueras.

III
Ciudad
            ya tan lejana!

Lejana junto al mar: tardes de puerto
y desamparo errante de los muelles.
Se obstinarán crecientes las mareas
por las horas de allá.

Y serán un rumor,
un pálpito que puja endormeciéndose:
cuando asoman las luces de la noche
sobre el mar.

Más, cada vez más honda
conmigo vas, ciudad,
como un amor hundido,
irreparable.

A veces ola y otra vez silencio.

A media voz
Vida y obras