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domingo, 2 de febrero de 2014

Debí de soñarte



Esta mañana, 
me desperté con las palabras
 intentando salir a borbotones de mi boca,
pero no estabas…
¡Debí de soñarte!
De hecho, hace tanto y tanto que te fuiste…
El tiempo cómo es él, tenaz,
igual que erosiona y transforma las montañas,
ha ido desdibujando
la nitidez de tu rostro... 
Aunque de pronto,
cómo regalos inesperados
me vienen recuerdos, claros y diáfanos…
Unas veces sorprendida
por un aroma cómplice, 
que sin ningún reparo
me hace viajar en el tiempo
a aquella cocina, ese lugar tan tuyo, tan nuestro...
Otras, asaltada por momentos fugaces, 
que provocan distintas emociones en mi,
alegría, tristeza, diversión, enfado,
 y, sobre todo, empezar a entenderte...
¡Debí de soñarte!
Porque ya no estás, 
no hay posibilidad de escribir algo nuevo juntas,
de encontrarnos, 
desde este lugar
en que pueda verte con los ojos 
que va dando la madurez y el transcurrir de la vida,
tan igual y tan distinta, 
aunque tú fueras siempre la misma,
la que  mis labios ya no llamarán 
“mamá”.




jueves, 19 de diciembre de 2013

Depresión, duelo o tristeza ¿qué me pasa?


¿Qué es la depresión?  Término, que si me permitís la gracia se utiliza de una forma demasiado alegre, para mi gusto. Llevándonos a una confusión  a la hora de comunicarnos en la vida cotidiana..  Quién no se ha sentido a veces triste, dolido ante los avatares del día a día, cansado y a veces,desfondado ante las perdidas que todos vivimos  a lo largo de la vida... ¿Y por eso estamos deprimidos? La respuesta es clara y contundente, no.  Registrar sentimientos disforicos, no es estar enfermo, por el contrario, se trata de una persona conectada emocionalmente con la vida. Es un signo de salud psíquica, a pesar, que no esté muy de moda en una sociedad más volcada hacia lo rápido, placentero y positivo..

¿Y entonces volvemos a cuestionarnos  sobre la depresión?  (del latín depressio, que significa «opresión», «encogimiento» o «abatimiento») es el diagnóstico psíquico que describe un trastorno del estado de ánimo, transitorio o permanente, caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad, además de provocar una incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana (anhedonia). 

Los desórdenes depresivos pueden estar, en mayor o menor grado, acompañados de ansiedad. Esta variación del estado de ánimo, en algunos casos, puede constituir una de las fases de un  trastorno bipolar.
Representando el área más importante de los trastornos afectivos, asociándose las alteraciones del ánimo con síntomas físicos, restricciones sociales, sentimientos de soledad, desamparo y vacío.

Las manifestaciones clínicas más características son:
- Psicológicas; Perdida de confianza en uno mismo, en los demás y en el mundo, desvalorización, por momentos sensación de abandono y en ocasiones, ideas suicidas...
- Emocionales: Tristeza, apatía, aburrimiento, anhedonia, irritabilidad, desanimo…
- Vegetativos: Alteración del sueño, falta de energía, bajada de libido sexual, variación de los hábitos  alimentarios…
- Intelectuales: Baja motivación, falta de concentración, disminución capacidad cognitiva
- Sociales: Deseo estar solo, restricción en las relaciones sociales, dificultad para el disfrute  en el encuentro con los demás

Si te sientes identificado con estos síntomas, quizás seria momento para pensar en qué te ocurre realmente… No culparte porque no estás lo bien que deberías, porque no puedes animarte como te sugieren los demás o porque piensas no tienes motivos para sentirte así… Todo esto que te está ocurriendo, este aterrizaje forzoso  en el silencio,  algo te está diciendo…¡¡¡Escúchale!!!


martes, 24 de septiembre de 2013

El síndrome del nido vacío

El momento en que el último hijo abandona el nido, puede ser un proceso muy vulnerable y doloroso para algunas madres. Se entiende por tal síndrome, un trastorno afectivo, con sintomatología de tristeza y perdida. La madre no ha podido elaborar el duelo final, aceptar como su hijo deja el núcleo familiar... para ir construyendo su propia historia. Cabría preguntarse: ¿Por qué tiene dificultades para desprenderse del vínculo que hasta entonces tenía con su hijo? ¿Encontrarse con él de manera distinta y alegrarse de que puede caminar solo?

La mayoría de mujeres que padecen este síndrome, lo viven como una crisis de identidad femenina -puesto que han sido educadas, para ser madre, esposa e hija- personas que se han dedicado en exclusividad a la crianza y educación de sus hijos. Quedándose pegadas a ellos, y sin ninguna razón para continuar. Todo se acaba, ¿ahora para qué y para quién? La respuesta es simple: Para ti. Para quien tendría que haber sido siempre… ¿Qué ocurrió que la maternidad hizo que desaparecieras? ¿Dónde quedo tu vida? 

Aunque para ser justos (si pensamos sin apresurarnos), ser madre implica muchas cuestiones, tanto conscientes como inconscientes. Nos quedamos embarazadas, donde iniciamos nuestros primero pasos juntos, para luego parirlo (hermosa paradoja) desgarrándonos,  y sin embargo, sintiéndonos plenas al tenerlo en nuestro brazos. Lo amaremos incondicionalmente con toda la extensión de su significado: dedicación, ternura, sostén.,, Pero también,  proporcionándole las herramientas necesarias para su autonomía, en el fondo, su maduración personal.  Teniendo claro que nuestro hijo, como dice el autor libanés Khail Gibran, “no es nuestro, sino de la vida”. 

Nuestros hijos necesitan "mamás" responsables, dedicadas, pero independientes, con proyectos, con ilusiones, en definitiva con su propia vida. Estés en el momento que estés, piensa en todo lo que te queda por vivir, nunca es tarde… Incluso si te acecha la sintomatología de un síndrome del nido vacío...detrás de esa “cortina tupida”, se esconde una  experiencia de crecimiento... que se va a abrir ante ti. Siempre es posible devolverle su vida, con la alegría de dejarle partir, después de haberle acompañado, y sobre todo, devolvérnosla a nosotras mismas. Continuar nuestro camino, con sosiego y serenidad, por lo que hemos ofrecido. Con la certeza de toda la  creatividad, que todavía nos queda por irradiar,  como madres (otra fase), como mujeres y como personas… ¡Animo, no te detengas….descúbrete de nuevo!