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jueves, 2 de enero de 2014

Año nuevo...¿vida nueva?



Tic-tac-tic-tac, ¿ lo  escuchas? Ya se oyen los últimos compases de este año… Y  nuestra mente como el engranaje del reloj, nos empieza a marcar otro ritmo…

Una vez dejado atrás los momentos más familiares y entrañables, idílicos y frustrantes de Nochebuena, el espíritu navideño nos da tregua y empezamos a concentrarnos en Nochevieja…fiesta, diversión…y la antesala del Año Nuevo… con enormes posibilidades, esperando sea mucho mejor que éste y nos colme todos nuestro deseos… 


¡¡¡Y ojala!!!…pero no sé si verdaderamente hacemos lo posible para que sea así. Aparte de hacer esa lista interminable  de propósitos, que nos cae como una catarata implacable. Y digo interminable por cantidad y por calidad. Demasiadas buenas voluntades y poco contacto con la realidad de lo que somos, podemos o deseamos realmente…

Aunque si es un momento idóneo para pensar que Año Nuevo no significa vida nueva, ni Elisa nueva, ni Pedro nuevo… cómo algo mágico que ocurre cuando suenan las últimas campanadas y entramos en una vida ideal, tipo Cenicienta, pero al revés… Pero no nos desilusionemos si tenemos esto claro, es un gran paso… El primero para realmente poder reflexionar sobre nosotros, echar la vista para atrás en este año y pensarnos con nuestros aciertos y también con nuestros errores, con lo que cambaríamos  y con lo que tenemos que continuar y si cabe, profundizar… 

Pero entonces si no sirve escribir nuestra lista de propósitos ¿nos resignamos? O construimos nuestro proyecto vital, con ingredientes saludables, sabrosos y sobre todo,  a nuestro gusto. Tomándonos nuestro tiempo para ir eligiendo…
- Qué no sean un  plagio de lo que pensamos esperan los demás de nosotros…
- Qué realmente nos entusiasmen, nos apasionen al pensar en ellos… o bien por el placer inmediato o por la meta a largo plazo…
- Qué tengamos claro que toda cocción es lenta, con tiempo, esfuerzo e ilusión… no hay nada rápido ni mágico. Si a la primera de cambio me canso y ya me acechan las dudas “esto no es lo que yo pensaba, buff, yo paso”… Desde luego, ni esto ni nada, porque todo necesita pongas de ti, te entregues…
- Qué no vale retirarse cuando tropezamos con el primer fracaso. Porque sí,  volvemos a la comodidad de nuestra vida anterior, aunque más frustrados, más desilusionados y sobre todo con la autoestima más dañada…en ese continúo balanceo entre lo efímero de lo deseado y el aterrizaje en la cruda realidad… Y vendrán más años, más trenes… pero tú serás el mismo… ¡No lo dejes pasar!


martes, 23 de abril de 2013

La lectura ¿Obligación o placer?


Llega el Día del libro, San Jorge… ¿Y cómo no vamos a comprar un libro?  Nos lo envuelven y satisfechos con nuestra adquisición, nos dirigimos  para casa. Lo pondremos en la mesita de noche, con el propósito de usarlo como lectura para dormir y desde luego, puede llegar a ser un efectivo somnífero... Empezamos a leer, cómodos en nuestra cama, satisfechos de poner en práctica nuestra idea  y a mitad de página, estamos disfrutando…pero no del libro…sino de un profundo sueño.

Es conveniente, que esto no nos lleve al desanimo o a castigarnos, por sentirnos mal de “no tener voluntad”. Todos sabemos los beneficios de la lectura, pero también es importante comprender, que por mucho que nos propongamos algo firmemente, si no conecta con algo interno, con nuestro propio deseo, el recorrido de esta aventura va a ser muy corto…

¿Pero cómo despertar el placer por leer? ¿Cómo hacer para sentirnos cautivados por la lectura? Lo más importante para que un texto me atraiga, es que tiene que  ofrecerme algo, a saber,  un tema que  me interese, poder establecer un dialogo con el autor, acompañarle, pero desde una perspectiva “viva”. Creando y re-creando la lectura, no tengo por qué estar de acuerdo o sí, sólo es el lienzo donde yo también voy a dar mis propias pinceladas. Una lectura que me permita cuestionar, imaginar, disfrutar, frustrarme…

Para los aficionados al futbol, un periódico deportivo, les ofrece un montón de posiblidades en que se sienten motivados para empezar a leer y para continuar.  Leen cómo ha ido el partido, pero a la vez, se enfadan, porque no están de acuerdo con la tarjeta amarilla que le sacaron a tal jugador, discuten sobre el comportamiento del entrenador o se hinchan de orgullo ante el triunfo de su equipo, etc. 

Para los amantes de la aventura, una novela que sumerge al lector en mundos llenos de color y matices, lo van imaginando a su manera, conforme van leyendo, esperan un final u otro, les sorprende la reacción de un personaje o empatizan con otro, porque se sienten identificados…En definitiva, acaban sintiéndose protagonistas y no meros espectadores…

Y al hilo de esto, simplemente abrir la reflexión ¿Promovemos como adultos, seamos padres, profesores, etc la lectura en los niños? ¿No nos equivocaremos en la perspectiva y en vez de contagiar el entusiasmo por la lectura, estamos ahogándolo? ¿Nos situamos en la sociedad actual con sus propias características, aprovechándolas o por el contrario, nos cuesta adaptarnos? ¿Recordamos cuando éramos niños, sin perder nuestro lugar de adultos, provocando puentes hacía la fantasía y el juego, o anulamos cualquier posibilidad con nuestra imposición férrea?