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sábado, 9 de marzo de 2013

El enamoramiento y el amor



Nos enamoramos, cuando conocemos a alguien y nos sentimos tan fascinados...que nuestras barreras caen. Nos invade una sensación  de plenitud y felicidad, en la que quiero compartir todo con esa persona. ¡Por fin, he conocido a alguien que me siento conectado! El mundo nos parece maravilloso y mi pareja perfecta. 
Pero este estado va decayendo poco a poco… Siendo necesario como transito, para poder construir algo mucho más profundo y solido ¡El amor!
¿He leído bien, construir? Si el amor, no es una sensación como el enamoramiento, en que todo surge y es ideal. El amor es tiempo compartido, es cultivar la relación. Dar y recibir, aceptarnos con nuestras virtudes y defectos. Discutir ¿por qué no? Somos diferentes y con opiniones distintas. 
Sólo, si despertamos de nuestro sueño de pareja ideal.  Podremos encontrar un caminar juntos... unidos por un proyecto común. Acompañarnos y disfrutarnos día a día.


jueves, 28 de febrero de 2013

¡Cómo destruir una relación de pareja!


Aunque no nos demos cuenta, porque no somos conscientes....Todos tendemos a repetir determinados mecanismos, (que arrastramos como "bagaje emocional") provocando que nuestra relación de pareja se resienta. Entre ellos podríamos destacar:
- Pensar que yo siempre tengo la razón.
- No escuchar a mi pareja, en todo caso  oírla
- Gritar, la mejor defensa es un buen ataque.
- No hablar de lo que siento, ante las dificultades, espero que haga el  otr@, culpabilizo, responsabilizo y le exijo sea  a la “carta” según mi deseo.
- Miento, total no se va a enterar, además para tener bronca, le suelto una mentirijilla de nada y así contentos los dos.
- Me muestro celos@, no permito que hablé con otr@s, ni que salga por ahí sin mí. Imagínate que conoce a otra persona. (No pienso que quizás es una cuestión de inseguridad, de hecho, ni se me pasa por la cabeza). Es Mi@.
- No buscar ratos para nosotros, es que después de tanto tiempo me aburre, prefiero hacer otras cosas, ya nos vemos en casa por la noche. (No importa que están los niños,  nuestra amiga la tve o el ordenador, total estamos juntos en la misma casa, aunque ni nos miremos).
- O por el contrario, todo el tiempo que no estamos trabajando, tenemos que estar bien juntitos, para eso somos una pareja ¿no? Nada de tener espacios cada uno y otros compartidos.  (Eso de que el abrazo demasiado fuerte ahoga el amor, es una tontería). Cada vez más pegaditos y más aislados del mundo.  
- No cultivar la relación con miradas cómplices, caricias furtivas, detalles, charlas abrazados... total ya sabe que le quiero.
- Permitir que la pasión se vaya ausentando cada vez más entre nosotros, no provocar momentos propicias, juegos seductores, etc. En todo caso, forzar la situación aquí te pillo, como mera descarga sexual o para que esté content@. Y cuando nos damos cuenta, lo que sentimos por nuestra pareja, es el reconocimiento como madre o padre de nuestros hijos.
- Consentir que la madre campe a sus anchas por nuestra relación, simbólicamente (te ha salido buena la tortilla, pero la de mi madre…) o en presencia física (organizando la casa, imponiendo su voluntad, no respetando la intimidad (en definitiva haciendo de “mama” y nosotros de “nenes”.
- No colaborar en las tareas domésticas y si mi pareja me recrimina, me enfado porque me siento como un niñ@ que le está persiguiendo mamá. En vez de pensar en dialogar sobre cómo repartir las responsabilidades, cada uno hacer lo que mejor le vaya. Provoco discusiones sobre el mismo tema una y otra vez.
- Y por último, en ningún momento tengo en cuenta, que los pilares fundamentales para una pareja son el respeto y el amor, sin ellos no hay ninguna posibilidad. Simplemente pienso que no es “mi media naranja” y por lo tanto, no hay reflexión sobre mi parte de responsabilidad, ni posibilidad de cambio. Sólo tengo que buscar y buscar...relación incansablemente,  hasta que encuentre mi pareja “ideal”.



domingo, 27 de mayo de 2012

El enamoramiento: Cuando todo nos recuerda a esa persona..


Me contaba esta semana, una paciente, entre risas, con los ojos chispeantes y tímida como una adolescente,  que había conocido a un hombre, alguien especial…

En estos momentos no puedes dejar de sonreír, porque empáticamente te sitúas en lo que ella está sintiendo…¡Está enamorándose! Esta etapa que hoy en día, en nuestra sociedad de prisas, tiende a obviarse, porque no hay espacio ni tiempo, para el juego de seducción, en el que nada está dicho, todo hay que ir viviéndose momento a momento…sin tener la certeza de qué ocurrirá, Pero siendo crucial, para asentar las bases de una relación si llega a darse. O para disfrutar de sentirnos conectados emocionalmente, permitiéndonos esa ilusión que nos conmueve y nos demuestra que continuamos vivos.

Conocemos a alguien y sin saber muy bien la razón, a veces podemos ponerle palabras, es atractivo, atento, interesante, tiene sentido del humor. Otras ni siquiera, tenemos claro que nos ocurre, solamente sentimos que esa persona está muy cerca de nosotros, todo nos sabe a ella. Sonreímos al recordarle, suena el móvil y esperamos que sea ella, escuchamos una canción romántica y parece que la han escrito para nosotros, la risa nos sale a borbotones cuando le vemos y hay todo un movimiento corporal de seducción, aunque no seamos conscientes de ello, pero inconfundible cuando  lo vemos desde fuera “que bonito”.

Pero no todo es tan bucólico, sentimos y sentimos, estamos vivos, con los sentimientos a flor de piel… lo que también nos provoca reservas, miedo a sentirnos vulnerables y que nos hagan daño. Intentar cuidarnos y no mostrarnos del todo, dejar entrever un poquito y a ver qué pasa, esperando…Y aparecen las dudas ¿sentirá lo mismo que yo? ¿Qué querrá decir con ese sms? ¿Y por qué no dice de quedar? Es natural, también hay que tolerar la incertidumbre, darnos cuenta que la otra persona es diferente y no sabemos de ella, se irá construyendo un nosotros o tal vez no, depende como vayamos jugando, lo que vayamos sintiendo y pensando, si nos compensa, si nos llena…

Porque pueden pasar varias opciones:
  •  El otro no siente lo mismo y se retira…
  •  Si que se ha dejado llevar al principio, pero para él no es el momento, tiene miedo al fracaso, le supera el juego de “no saber que va ocurrir”, la vida le ha dañado y las heridas todavía están abiertas o  simplemente, prefiere continuar anestesiado emocionalmente.
  • O la que todos los enamorados desean…sentirse en sincronía y dejasen llevar por lo que va ocurriendo, escribiendo su historia, día a  día…
  • Y si las cosas no salen cómo nos imaginábamos o cómo esperábamos, es importante, no perdernos a nosotros mismos...Como en los bailes de época cuando el caballero cortésmente se inclina agradeciendo el baile a la dama, podamos mirar simbólicamente a los ojos a la otra persona y darle las gracias por lo vivido. Dejándola marchar si así tiene que ser…