domingo, 3 de mayo de 2020

Adolescencias, con prisa y sin pausa




Los días trepidantes,
seguidos de sus lánguidas noches,
desafilaban incansables,destilando años, horas, minutos…
Igual que esas hojas de margarita,
que deshojábamos alegremente,
sin poder percibir,
como iban cayendo, lentamente,en el frío suelo.

Sólo era una fantasía,
un juego de querer tocar el futuro tímidamente,
apenas con las puntas de los dedos.
Casi rozándolo...
Mientras sentíamos el calor de lo que estaba por llegar
¡Cuánto por experimentar! 
Todo era posible,
puentes y puentes, por transitar,
pieles por descubrir, sueños que construir...

La ingenuidad no nos permitía ver más allá,
ni siquiera imaginábamos mientras jugábamos a ser adultas,
que la vida tenía capítulos con títulos sombríos,
llenos de dolor y decepción,
con fantasmas acechando
y la muerte escondida,
con su afilada guadaña,
decapitando ilusiones, proyectos,
y también, personas que creíamos siempre nos acompañarían.

La esperanza en lo que vendría y la fuerza de vida,
podía con todo,
envolvía los momentos plenos de pasión, goce y transgresión.
De la misma forma,
pero con un delicado y transparente tul,
esos periodos que nos sentíamos perdidas,
desorientadas ante un cuerpo que se iba transformando,
 y un sinfín de esquinas con nuevos vientos zarandeándonos,
hasta que pasaba, como un vendaval,
 y después, exultante el sol volvía a brillar.

Así se iba dibujando nuestra adolescencia, 
con trazos gruesos y finos, 
Con prisa y sin prisa.





domingo, 22 de septiembre de 2019

Madres




Ser madre no es fácil, sólo tenemos nuestro bagaje, con ilusiones, deseos, pero también heridas, que les transmitiremos a nuestros hijos si no somos conscientes.
Ser madre es hacerlo lo mejor posible, sabiendo que nos equivocaremos.
Ser madre es aceptar que nunca seremos perfectas, pero siempre intentando ser suficientemente buenas.
Ser madre es parir a un ser humano libre.
Ser madre es quererlo, para que pueda constituirse con nuestro amor.
Ser madre es acompañarle en sus primeros pasos, sostenido por nuestra mirada y nuestras manos seguras.
Ser madre es animarle en su proceso de experimentar y conocer el mundo.
Ser madre es ir retirándonos, aunque siempre presentes, para que pueda crear su propia forma de estar en la vida.
Ser madre es tolerar y respetar la adolescencia, su separación y autonomía, sólo así podrá diferenciarse y aprehender a caminar solo.
Ser madres es aceptar que son hijos de la vida, con su forma de ser y nosotras, sólo estamos.
Ser madres es sentirnos felices cuando se marcha, porque está preparado para hacerlo y deseoso de vivir sus propias experiencias.
Ser madre....

viernes, 19 de abril de 2019

Anoche soñé...




Anoche...
...soñé que existía la justicia, en un mundo que todos éramos iguales ante la ley, no había diferencias. Tampoco existían fronteras, concertinas, ni personas que se jugaban su vida, en busca de una más habitable. Para terminar después de semejante periplo, muriendo de cualquier manera posible, algunas incluso viviendo, al no ser vistos o acabar repudiados.
...soñé que los políticos representaban a la sociedad y les importaba el bienestar social, la cultura, la educación, la sanidad. etc. Pero no de palabrería hueca, ¡era de verdad! Dejaban la solemnidad en casa, junto a las certezas... y se cuestionaban, miraban y escuchaban al pueblo, a la gente, a nosotros.
...soñé que los niños eran cuidados, protegidos y contenidos. Los padres se responsabilizaban, se preguntaban... Sostenían emocionalmente, limitaban y se limitaban a ellos mismos, no volcaban sus ideales, no sobreprotegían dejando en la mayor desprotección, ni exigían sin capacidad de poder ver a su hijo real...
...soñé que podíamos confiar y creer en la mirada del otro, que la sinceridad y honestidad primaban sobre el interés y la perversión, del todo vale. Que el encuentro con alguien iba más allá, de un estar sin estar, conectados por una red virtual.
...soñé que las personas con dificultades físicas, psíquicas e intelectuales desde niños-as, estaban totalmente integradas en nuestro día a día. Que la diversidad y la inclusión no eran conceptos que vendían mucho, pero se ponían poco en práctica. No eramos tan miopes, para hacerles víctimas de nuestra propia incapacidad social, teníamos una visión empática, más allá de nuestro narcisismo. 
...soñé que las personas nos uníamos para crear redes, apoyándonos unos a otros. Sin ahogar, sin someter, sin borrar la individualidad y sin estar (pre)ocupados, por quien se llevaba el trozo más grande de la tarta. Así juntos navegábamos cargados de principios comunes, intentado construir un mundo con más color y calor.

...soñé y al despertar esta mañana, lo recordaba nítidamente, mientras saboreaba mi café y el cielo nublado asomaba recortado, a través de la ventana.

martes, 19 de marzo de 2019

SER PADRE






Hoy es el día del padre,
del padre que deseó un hijo,
del padre que lo sostiene emocionalmente,
del padre que lo cuida, 
del padre que lo mima,
del padre que pone límites,
del padre que se equivoca (pero repara),
del padre que es referente de forma natural, 
en definitiva, del padre que no es perfecto, pero es suficiente buen padre...

Porque ser padre, es mucho más que tener un hijo...
Felicidades a todos vosotros!!!

domingo, 3 de febrero de 2019

EL DISCURSO DE JESÚS VIDAL QUE HA HECHO LLORAR A TODA ESPAÑA



Noche de los Goya, noche de arte, noche de emoción y noche de esperanza...
Pero yo me quedo con un retazo, un retazo de una enseñanza pura y revolucionaria, porque está repleta de AMOR con mayúsculas
Jesús Vidal nos mostró con su inteligencia emocional que todavía tenemos sensibilidad, que se nos puede conmover cuando nos hablan desde el corazón. 
Comienza con tres palabras, para muchos vacías: Inclusión, visibilidad y diversidad. Por favor, busquémoslas en la RAE, y que se nos quede su significado y su valor pegados a la piel. Nos hacen mucha falta y parece que las hemos olvidado hoy en día. Él no, sin ropajes, ni artificialidades, nos toca el alma como si nada.... 
Continúa con una sencillez prodigiosa agradeciendo a sus compañeros “su frescura y espontaneidad”, poniendo en valor, el AGRADECIMIENTO y conceptos que te impactan por el desuso, la amistad, el compartir hombre con hombro, y no joder al otro, para yo ocupar un lugar central. 
A estas alturas el ambiente está ya cargado de emoción y llega el climas, donde el público llora, lloran los que están detrás de la pantalla y lloro yo, porque hay alguien que habla desde dentro, con emoción, ¡que te toca el alma!. Qué regalo de la vida... 
Pero no queda ahí, sigue desarmándonos, diluyendo capas de nuestros ropajes defensivos y se dirige a su madre, “mostrándonos” el valor del querer, del agradecer de nuevo y del no olvidar “ Mami, gracias por darme la vida, por dármelo todo (...) y porque me enseñaste a ver la vida con los ojos de la inteligencia y del corazón. Te quiero todo”. 
Terminando, con un colofón extraordinario por su sencillez, dedicado a su padre : “(...) porque eres la persona con más ternura del planeta, sin pretenderlo y porque con una sola sonrisa cambiabas y cambias el mundo”. 
Jesús gracias por todo y ojalá nos sirva tu actitud ante la vida, para aprehender a mirar el mundo y mirar(nos), como tú. De verdad, con agradecimiento, ternura, frescura, espontaneidad, respeto y abrazando la diversidad, sea la que sea...

sábado, 5 de enero de 2019

Ya llegan los Reyes Magos



Imagen de Ecorevolucion
Se acercan los Reyes Magos, ya están llegando...me he dado cuenta, porque las calles están plagadas de personas con bolsas multicolores.... 
Lo que no tengo claro, es si nos hemos parado por un momento y hemos pensado en ell@s, en nuestros hij@s. ¿Así, de verdad? 
No, en lo que nos hubiera gustado a nosotr@s de su edad, ni en lo que ell@s nos piden para que les limitemos, ni en el modo de liberar la culpa, de cuestiones que como padres, sabemos que andamos un poco flojit@s.
Es sencillo. No nos compliquemos, la sorpresa de un regalo, siempre es ilusionante. Pero no tiene porque ser caro, ni grande, ni multitud. 
Sobre todo, estar envuelto con nuestra presencia, disfrutar y compartir el rato, jugando, un día en familia. ¿O quizás nos cuesta, bajarnos de mayores, y conectar con su mundo? Sea en el suelo tirad@, en el parque con el balón, el carro, el monopatín, o con la pantalla, pero sentad@ al lado de ell@s, ¡acompañándoles de corazón, no de postín! 
Pensemos en ell@s y con ell@s, no por ell@s... Ése es el mejor regalo. ¡¡No lo dudéis!!

martes, 1 de enero de 2019

Un brindis por el año nuevo




Las despedidas siempre tienen un punto agridulce, uno echa la vista atrás y recuerda... 
Evoca los momentos dulces, tiernos y los que te han hecho sentir tristeza, dolor, decepción. 
Para mí, este año, especialmente éste, ha sacudido fuerte, de estas etapas en que la vida se empeña en medirte las fuerzas, ¡y te las mide.! Y caminas, como puedes, atraviesas el duelo, y lloras, y te levantas y continúas.... 
El tiempo va pasando, y de pronto, te sorprendes riéndote con una amiga, sintiendo la ternura de una mirada, la calidez de un abrazo de esos que te reconfortan por dentro, la alegría de alguien que aparece y te hace tintinear a un ritmo nuevo el corazón. 
Y así, paso a paso, empiezas a disfrutar, a aprehender el valor de la amistad, de que te quieran bien, de no perderse una, de cerrar puertas y abrir ventanas, de par en par... 
Aprehendes a escuchar el sufrimiento, el propio y el del otro, qué no es excluyente de crear, de reír, de bailar, de rozar piel, en definitiva, de sentirse una viva. 
Así me gustaría despedir este año, con todo lo que he vivido, rodeada de las personas que quiero, que han estado y han permanecido. Pero sin olvidarme, de los que sufren por el dolor inherente de la vida, por los que no tienen hogar, por los que no tienen tierra, por los que no tienen ilusión de vivir, por los que sufren físicamente y psíquicamente.
Espero que este año que viene nos permita no olvidarnos que somos humanos, que no existen los “invisibles”, que están, y que cualquiera de ellos, podríamos ser nosotros... 
Y para terminar, quiero darle la bienvenida al año nuevo y hacer un brindis... ¡¡Por el amor, el amor a la vida, el amor a las personas sin distinción de color, género ni clase social, el amor a lo que nos apasiona y conmueve. Y ante todo, el amor y respeto a un@ mism@, porque sólo así seremos capaces de poder mirar(nos) y mirar a los demás...!!

domingo, 12 de agosto de 2018

Aún no estás sola.


heraldo.es


En uno de estos días veraniegos, que te despiertas con el deseo que la vida te conmueva -pero a ritmo lento- sin grandes sobresaltos, y menos, producidos por otros. Me tropiezo con Cristina Huarte, casi de manera accidental y totalmente inesperada. Pero desde el primer momento me sorprende la fuerza de su mirada y me dejo llevar por ella... Así, aparezco en la exposición de la joven artista aragonesa "Aún no estás sola", en el Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos Pablo Serrano.

Es complicado transmitir lo que uno siente con palabras, cuando el imaginario que la artista crea es totalmente sensorial, plagado de piezas artísticas que parecen extraídas desde sus entrañas, lo más profundo de ella. Sin miedo, sin convencionalismos,sin imposturas, pero sin dejarse llevar por exhibicionismos perversos y baratos. ¿Cómo describir sin mostrar? Difícil, ella es emoción.

Su obra es impactante de principio a fin, imposible dejarte indiferente, pasional, desgarradora, en una danza incesante de la pulsión de vida y pulsión de muerte, De alguien que aceptando el miedo y hasta el pavor, ha navegado a lo profundo de su ser, nadando por aguas tranquilas y por otras, turbulentas y oscuras que pueblan nuestro mundo psíquico, si tenemos la valentía de mirarlo y no huir con el continuo ruido externo. Sin tapujos ni ropajes innecesarios, muestra lo desgarrador, el dolor inherente de la vida, la ilusión, el continuo rompernos y volver a rearmarnos en los embistes del día a día.

Es un proyecto autobiográfico,  inspirado en la literatura,  con continuos guiños a ella,. Desde el titulo "Aún no estás sola"  que es tomado del poeta Ángel Guindo,  a los continuos retazos literarios que habitan el escenario de la exposición, acompañando a sus obras. Ella lo describe de esta manera: "Yo me enamoro de una idea, y de hecho no hago bocetos, simplemente parto de una escritura y de ahí, empiezo a construir".
Y termino proponiendo, si quieren arte, vida y emoción, vayan y vean...



lunes, 2 de abril de 2018

Transitando urgencias



El sábado  por la mañana, de forma no prevista ni deseada, interrumpiendo las esperadas vacaciones, aterrizamos en  urgencias del Hospital Clínico Lozano Blesa.  Acompañaba a un familiar, mayor, cansado y desorientado. 
Tuvimos que esperar, había muchas personas para ser atendidas. Cuando les fue posible al equipo de profesiones, le hicieron las pruebas que consideraron pertinentes,  poco a poco. En el transcurso del tiempo que estuvimos ali, le fueron dando respuestas, un diagnóstico hipotético de lo que le podía ocurrir...Y como siempre, poner palabras, darle significado a lo que a uno le ocurre, calma, a él también. 
Esta atención, junto a un trato profesional, pero cercano (no sólo con lo que dicen, sino cómo lo dicen) usando un tono de voz de comprensión y ternura, ayuda a tolerar la incertidumbre, el sufrimiento, el salir de tu zona de confort, etc. ¿Qué más se puede pedir? 


Afortunadamente, uno se da cuenta, que todavía hay personas que trabajan por vocación y que los valores humanos -que tan en desuso están en nuestra sociedad- aquí, en los hospitales, donde hay tanto dolor, siguen en vigencia.

domingo, 26 de abril de 2015

Invisibles, los no vistos ni oidos



Un repentino escalofrió me recorre la espalda,
ante determinados comentarios que "felizmente" hacen algunas personas,
parece que nunca voy a dejar de sorprenderme,
Hablan, como si estuviesen protegidos por halos mágicos,
imperturbables, en  acomodadas vidas.
Totalmente ajenos a lo que ocurre en el mundo,
 y especialmente, al común de los mortales que lo habitamos.
Antes, ingenuamente, creía que no era posible mirar hacia otro lado,
dar la espalda al dolor y huir de la amargura del que tenemos en frente...
Pero me equivocaba hay personas, muchas, que sí.
Deciden no ver las noticias,  para no enterarse de lo “malo que pasa",
dedicando su tiempo a actividades que les permitan continuar sin pensar ni pensarse...
Ni les llega a rozar el sufrimiento del otro, el ajeno.
Acaso para Navidad, tal vez…
El resto del año, se ignora todo que pueda estropear la idea de un mundo multicolor.
Se  borran las guerras crueles, que se cobran la vida de tantos inocentes… pero en el fondo, son tan lucrativas.
Se persigue y se menosprecia, al que tuvo que abandonar su tierra,  exponer su vida… en busca de un futuro.
Pero claro, esto queda un poco lejos, es el tercer mundo, ¡nosotros los "civilizados" estamos a salvo!... hasta que de pronto se nos rompió la burbuja, no sólo la inmobiliaria, sobre todo se resquebrajo la de la soberbia, esa que nos permitía sentirnos intocables
Y aún así, a algunos todavía les cuesta mirar a su alrededor,
ver a los que están inmersos en el dolor…
A los que perdieron su trabajo y perplejos asistían al desmoronamiento de  su vida, sin poder hacer nada para evitarlo.
A los que les desahuciaron de su casa, pero también de su hogar.
A los que perdieron a sus hijos, desgarrándose por dentro.
A los que tienen que mendigar, los nuevos invisibles,  los no vistos ni oídos.
Y pienso yo, que quizás sólo recuperen la visión, dejen de ser miopes,
cuando les toque a ellos en sus carnes el dolor, la injusticia, la desesperanza.
Y un día, lleguen  a su puerta y sin llamar ni siquiera,
se cuelen...  esos "males" de los que se creían inmunizados,
ocupen su confortable sofá, echándoles, sin miramiento
de su vida aparentemente estética, poco ética y demasiado predecible.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Después de un tiempo. Jorge Luis Borges

Un poema hermoso y profundo... describiendo de forma conmovedora como uno va aprehendiendo y comprendiendo a lo largo de la vida, no un aprendizaje teórico de lineas claras y rectas...  Mas bien, un "saber" que uno va surcando con sus alegrías, decepciones, heridas, risas y lágrimas. ¡El que nos va curtiendo la piel y también,  el alma!

"Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano y encadenar un alma,
uno aprende que el amor no significa recostarse
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender que los besos no son contratos,
y los regalos no son promesas,
y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta
y los ojos abiertos,
no con el dolor de un niño...
y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes...
y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad,
y después de un tiempo uno aprende: que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien te traiga flores...
y uno aprende que realmente fue de aguantar
que uno es realmente fuerte,
que uno realmente vale y uno aprende y aprende...
con cada adiós uno aprende.
Con el tiempo aprendes que estar con alguien
porque te ofrece un buen futuro
significa que tarde o
temprano querrás volver a tu pasado.
Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de
amarte con tus defectos,
sin pretender cambiarte,
puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado
de esa persona sólo por acompañar tu soledad,
irremediablemente acabarás deseando no volver a verla.
Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos
son contados,
y que el que no lucha por ellos tarde o
temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.
Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un
momento de ira pueden seguir lastimando a quien
heriste,
durante toda la vida.
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo
hace,
pero perdonar es sólo de almas grandes.
Con el tiempo comprendes que si has herido a un
amigo duramente,
muy probablemente la amistad jamás
volverá a ser igual.
Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz
con tus amigos,
algún día llorarás por aquellos que
dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada
experiencia vivida con cada persona es irrepetible.
Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o
desprecia a un ser humano,
tarde o temprano sufrirá
las mismas humillaciones o desprecios.
Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o
forzarlas a que pasen
ocasionará que al final no sean
como esperabas.
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad
lo mejor no era el futuro,
sino el momento que estabas viviendo
justo en ese instante.
Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los
que están a tu lado,
añorarás terriblemente a los que
ayer estaban contigo
y ahora se han marchado.
Con el tiempo aprenderás que
intentar perdonar o pedir perdón,
decir que amas,
decir que extrañas,
decir que necesitas,
decir que quieres ser amigo,
ante una tumba,
ya no tiene ningún sentido.
Pero desafortunadamente,
sólo con el tiempo..."

lunes, 3 de noviembre de 2014

La adolescencia



La adolescencia, es una fase de tránsito, entre la infancia y la adultez. Durante la cuál, se producen cambios corporales importantes (transformación de la voz, vello púbico, crecimiento muscular, menstruación).  A la par,  que toda esta “metamorfosis” de su cuerpo, el adolescente lidia  internamente, con profundos movimientos emocionales y psíquicos.

Produciéndole mucha inestabilidad, puesto que desconoce lo qué le   está ocurriendo...Se siente en tierra de nadie, ya no es el niño que era, pero tampoco sabe quién es... Por lo que tendrá que ir construyendo su propia identidad, a través de numerosos avatares. De búsquedas, incertidumbre, rechazo, imitación, pero ante todo,.los intentos desesperados, de  poder perfilar su propio retrato, desde la autenticidad.

Sin embargo,  esta estabilización de la personalidad, no se logra sin pasar por un grado de conducta patológica, inherente a la evolución normal de esta etapa. Aberastury, lo define como “síndrome normal de la adolescencia”, Este proceso, será más o menos conflictivo,  dependiendo de cómo se haya ido construyendo psiquicamente, a lo largo de su recorrido vital. 

Esta  “patología normal del adolescente” se puede describir de la siguiente forma:
   -       Búsqueda de sí mismo e identidad.
   -       Urgencia ante los deseos presentes, con dificultad para la postergación.
   -       Rebeldía, buscando la autoafirmación.
   -       Tendencia a lo impulsivo, sin mediación del pensamiento.
   -       Fluctuación  del humor y estado de ánimo.
   -       Inestabilidad emocional, por momentos se siente confuso,ambivalente, desconcertado, sin saber el motivo.
   -        Replegamiento sobre sí mismo e ensimismamiento.
   -        Separación progresiva de los padres, a veces abruptamente.
   -        Tendencia grupal, dependencia con los amigos como referencia de identidad, necesaria para individualizarse.

A la par los padres, también tienen que adaptarse a la evolución del hijo, sabiendo que su lugar respecto a él es distinto, ya no hay tanta dependencia, pero es necesario estar presente y contener, en momentos delicados. Aceptar que el hijo está creciendo, buscando su lugar en la vida, el propio.

Cuando este proceso que hemos descrito como “síndrome de la adolescencia normal”, es muy complicado para el adolescente, le produce demasiado sufrimiento o manifiesta síntomas, es importante ofrecerle la ayuda de un profesional, para poder acompañarle. 


martes, 14 de octubre de 2014

¿Qué son los trastornos de personalidad?

Cuantas veces hemos oído en conversaciones coloquiales,  “menuda narcisista es…”, “va es que se monta unas paranoias”,  “el otro día, mi compañera montó un espectáculo, es una límite total…”. Una se sonríe, pero no puede evitar pensar que el diagnóstico ha sido bastante fino…

Un trastorno de personalidad,  es un patrón permanente de percibirse uno mismo y la realidad que le rodea. Provocando,  una forma de situarse en la vida, que además de sufrimiento psíquico, le produce inadaptación, puesto que el modo de interpretar lo que le sucede, está sesgado por su forma “particular” de  ver las cosas. Afectando a su pensar, sentir, actuar, relacionarse  con los demás, controlar sus impulsos, en definitiva, a todo su vivir. Produciendo,  a larga,  un deterioro en todas las áreas de su vida: emocional, personal, social, familiar, laboral, etc.  Puesto que son unas “gafas” permanentes y no puede evitar ser quién es, esté donde esté. Aunque no sea conveniente, esto en el mejor de los casos, lo podrá reflexionar después de haber “actuado”.

A continuación, voy a enumerarlos y dar unas brevísimas pinceladas de cada uno de ellos, simplemente para saber de que estamos hablando:
- Paranoide: Desconfianza y suspicacia general, desde la edad adulta. De forma que las intenciones de los demás son interpretadas como maliciosas. Cuestionando y sospechando sin fundamento real.
- Esquizoide: Un patrón general de distanciamiento de las relaciones sociales y restricción de la expresión emocional en el plano interpersonal. Ni desea ni disfruta las relaciones íntimas.
- Esquizotípico: Déficit social e interpersonal asociado a malestar agudo y una capacidad limitada para las relaciones interpersonales. Así como distorsiones de pensamiento y perceptivas, unido a excentricidades del comportamiento.
- Antisocial: Desprecio hacia los derechos de los demás. Fracaso para interiorizar las normas sociales. Falsedad. Incapacidad para pensar en el futuro. Irritabilidad y agresividad concurrentes. Irresponsabilidad. Falta de deseo de reparación por el daño causado.
- Limite: Inestabilidad en su estado anímico. Relaciones personales intensas e inestables (pasando de la idealización a la devaluación). Dificultad para controlar los impulsos y la agresividad.  Identidad alterada, sobrevalorando la autoimagen.. Sensación de vacío. Sintiéndose en una “montaña rusa” emocional continua.
- Histriónico: Excesiva necesidad de atención, sintiéndosen “invisibles” si no son los protagonistas. Mucha expresividad emociona, teatralidad.  Interacciones “teñidas” con frecuencia con matices seductores. Apariencia física usada como forma de atraer la atención.
-Narcisista: Está envuelto en una grandiosidad en su imaginación y en su comportamiento. Se siente “especial”. Necesidad de admiración. Falta de empatía. Espera una adaptabilidad a sus expectativas automáticas. Trato explotador con los demás. (Pero no nos engañemos, esta estructura esconde unas carencias de narcisismo importantes…).
- Evitación: Una inhibición social general, por miedo a la crítica o el rechazo. Sentimiento de insuficiencia. Sólo se relaciona si tiene seguridad de agradar. Recelo de las relaciones intimas por el riesgo a ser avergonzado. Evitación situaciones nuevas, por miedo a salir mal parado.
-Dependencia: Necesidad general y excesiva de que se ocupen de uno. Miedo al abandono. Comportamientos de sumisión y de “quedarse pegado”. Dificultad para hacerse cargo de su vida. Miedo a crear discrepancias. Dificultad severa para estar solo. Encadena una relación con otra, para sentirse sostenido.
-Obsesivo-compulsivo: Preocupación excesiva por el orden, la limpieza. Búsqueda de perfeccionismo, al límite de no poder llegar a culminar algo. Intento de control mental e interpersonal, sacrificando la naturalidad, la espontaneidad y la flexibilidad. Austeridad y rigidez.

Y para terminar, una sugerencia… Si al ir leyendo, ¡de pronto! os habéis sentido reconocidos en ciertos aspectos, por favor,  no os asustéis. Todos, absolutamente, todos, tenemos rasgos… no siendo lo mismo que un “patrón de personalidad” ya instaurado.


lunes, 29 de septiembre de 2014

Con los años he aprendido. Sergio de Sa

Un poema,  de alguien que con honestidad transmite su estar en la vida... Ese camino que vamos atravesando y perfilando poco a poco, desprendiéndonos de lo accesorio y quedándonos con lo que realmente nos arropa por dentro, y también por fuera...Cayendo el ideal de lo que creíamos sería nuestra vida, para ir entretejiendo con risas, amor, tristeza, decepción, ilusión, pasión, etc, la que es en realidad...

CON LOS AÑOS HE APRENDIDO
Con los años he aprendido,
que la tristeza no es eterna,
que los malos momentos pasan
y que los buenos siempre llegan,
que el desamor puede llevarte a la locura
y que un beso dado en el
momento justo todo lo cura.

Con los años he aprendido,
que la gente que realmente te quiere
esta cuando más lo necesitas,
que cuando la vida te sonríe
amigos nunca te faltan,
y que cuando las lágrimas brotan
son los primeros que marchan.

Con los años he aprendido,
que no soy tan feo como yo me veo
ni tan guapo desde tus ojos,
que aunque la belleza atrae
es el alma el que enamora.

Con los años he aprendido
que el dinero se cuenta en sonrisas,
que las personas más ricas
no son las que más dinero tienen,
y que si alguien quieres hacer volar
antes de nada debes saber
que las alas no se pueden comprar.

Con los años he aprendido,
que las verdades a veces duelen
pero no duran para siempre,
mientras que las mentiras matan
y se convierten eternas.

Con los años he aprendido,
que los hombres más felices
no son los que buscan muchas mujeres,
si no los que en Una encuentran 
todo lo que buscaban.

Con los años he aprendido,
que llorar no es de débiles
ni correr es de cobardes,
que a veces no hay decisión más valiente
y que produzca más sufrimiento
que llorar y salir corriendo.

Con los años he aprendido,
que hay personas que nunca mueren,
que aunque ya no estén entre nosotros,
en nuestro corazón siempre estarán presente.

sábado, 30 de agosto de 2014

Trastornos Obsesivos Compulsivos

¿Te lavas las manos incansablemente, hasta irritarte la piel, pensando que te puedes contaminar? ¿Compruebas si has cerrado la puerta de tu vivienda, con tanta insistencia, que has tenido que cambiar el picaporte,  por estropearlo? ¿Regresas a casa cuando ya has salido, porque insistentemente te persigue la idea que te has dejado la vitrocerámica encendida, necesitando verificarlo por enésima vez?

Las obsesiones son pensamientos invasivos, intrusivos, involuntarios y persistentes. No son experimentados como algo natural que vamos pensando fluidamente, mas  bien, se viven como algo que invade la conciencia, sin poder evitarlo. Produciendo angustia, desazón… aunque racionalmente sepamos que no tienen sentido. Todo ello lleva a una dinámica mental, recurrente y sin salida, en que se intenta ignorarlos, convencerse uno de lo irracional de que lo que piensa o siente, pero sin conseguirlo.  Dando lugar a sentimientos de vergüenza, culpa o miedo ante la incontrolabilidad de lo que le ocurre:
“…Esta mañana casi no logro llegar a trabajar, me he levantado con la idea continua de qué pasaría si se producía un incendio en casa y yo no estaba. A partir de ahí, todo ha sido como la “ley de Murphy”. Yo no sé las veces que he vuelto a mirar si había apagado la plancha, sabía que si, lo sabía, pero no podía evitarlo y si me equivoco y si… y si… Estoy muy cansada, agotada… “

Los temas obsesivos más frecuentes son:
Obsesiones de contaminación: preocupación por los gérmenes, suciedad, sustancias químicas…
Obsesiones de contenido agresivo: temor a causar algún tipo de daño a otras personas o a uno mismo, ideas macabras de cómo asesinar a personas queridas,  aparecer como responsable de errores, fracasos, imprudencias, accidentes o catástrofes ( por lo tanto, es un continuo intentar estar controlando todo, para que nada pase por alto).
Obsesiones sobre el orden, perfección, simetría: preocupación si todo no está ordenado, simétrico, continua expectativa de perfección y control férreo (cajones, armarios, espacios de convivencia, actividades efectuadas sean del tipo que sean…)
Obsesiones sobre la salud y la apariencia con el cuerpo, respecto a la delgadez, imagen personal, señales de envejecimiento, signos de no poseer una belleza impoluta (granos, nariz, cintura, piernas), etc. 
Obsesiones relacionadas con la sexualidad: pensamientos “machacantes” respecto a la sexualidad no vista como adecuada (fantasías sexuales perversas, repugnantes, inquietud sobre un cambio de orientación sexual, pensamientos persistentes acerca del impulso de hacer comentarios o gestos obscenos…, masturbación compulsiva),  etc.
Obsesiones filosófico-religiosas: necesidad de confesar pecados inexistentes o ínfimos que se supone haber cometido y estar preocupado por la culpa consiguiente. Escrúpulos de conciencia (excesivamente preocupado por la posibilidad de cometer algún acto pecaminoso.  Cuestionamientos sobre la razón de la existencia, con una visión tétrica sobre ella, etc.
Obsesiones sobre acumulación: obsesión por acumular, acaparar, controlar y ordenar la mayor cantidad de objetos, información, etc.  Siempre con la insatisfacción acechándoles, ya que nunca es suficiente.

Las compulsiones son pensamientos o conductas, que la persona se ve impelida a hacer de forma compulsiva, para calmar la ansiedad que le produce la obsesión. No tiene un fin en sí mismo,  se ejecuta como si fuese un “amuleto mágico” con la idea de prevenir  la situación temida,  que recurrentemente bombardea la obsesión.  Se lleva a cabo de forma irrefrenable, sin tener en muchos casos conexión con la realidad, o cuando la tiene, es a todas luces, excesiva.
Las compulsiones como intentos de neutralizar las obsesiones y sus consecuencias, al principio suelen ser más o menos efectivas para tranquilizar al paciente. Pero ese efecto  calmante a corto plazo, parece aumentar a medio/largo, dando lugar a un círculo vicioso de obsesiones, ansiedad y la necesidad cada vez mayor, de llevar a cabo más conductas neutralizadoras. Necesitando más tiempo progresivamente para efectuar sus rituales  (lavarse siete veces las manos, llegar al salón sin pisar los bordes de las baldosas, dar nueve vueltas a la silla girada hacia la televisión y luego contar hasta trece, de forma descendente, etc.), con el consiguiente deterioro que se produce en su vida tanto a nivel personal, social y profesional. Pudiéndose sentir tan desvalido y angustiado, que la depresión aparezca como acompañante de toda esta sintomatología, ya de por si devastadora para la persona.

Y para finalizar,  quiero puntualizar algo que me parece de suma importancia, respecto al tratamiento.   Aunque parezca una perogrullada… Lo fundamental es el paciente, el cuál viene a consulta, atravesado por un gran sufrimiento.  Desde nuestra profesionalidad, debemos darle la respuesta más adecuada, y ésta, sin ninguna duda, es la que nos da una visión integral e indisoluble de la persona, sostenida por distintos pilares. Los cuales a mí entender, serían:  
- Tener  en cuenta las investigaciones en neurociencias, que han ido descubriendo los factores neurobiológicos que intervienen en mayor o menor medida, para que eclosione esta sintomatología. Colaborando en un tratamiento farmacológico, a  través de un equipo interdisciplinar. (No me extenderé en este tema porque no es mi campo de trabajo).
- Estar al tanto de las características comunes que comparten estos pacientes, cómo intolerancia a la incertidumbre, pensamiento mágico, control omnipotente del pensamiento y sus efectos, perfeccionismo, hiperresponsabilidad, etc.  Definidas de diversas maneras dependiendo del emisor (distorsiones cognitivas, características de personalidad, etc.) Pero siempre atentos, a no  dejarnos seducir por la comodidad de la clasificación y perdernos a la persona en sí. Se podría trabajar desde un lugar más cognitivo,  en un nivel más racional, superficial si se me permite la expresión ¿pero cómo llegar a lo más profundo, involuntario e inconsciente de lo que le ocurre a una persona que está sufriendo un cataclismo de obsesiones y rituales? ¿qué le están produciendo un déficit en la calidad de su vida brutal, qué ha perdido el “control de su psiquismo” y qué teme por volverse loco…? Dejo las preguntas en el aire… y aprovecho para traer una afirmación que me he encontrado en una web y me ha parecido cuanto menos, atrevida: “No se sabe todavía la causa del TOC, aunque sí se sabe que no surge como respuesta a un supuesto conflicto intrapsiquico…” 
- Y por último, sería crucial darle un lugar único al paciente, con su idiosincrasia. Da igual la orientación… Poder verlo y “mirarlo”, para entender su historia propia y personal. Acompañarle en el camino de ir desenredando sus conflictos intrapsiquicos (porque ya me disculparais, pero no conozco a nadie que no los tenga), con sus capacidades, sus deseos, sus miedos, sus defensas… En definitiva, su vida, no sólo su enfermedad… 

Una película muy interesante sobre lo que puede ser la vida de alguien con trastorno obsesivo compulsivo es: "Mejor...imposible" (As Good as it Gets), protagonizada por Jack Nicholson


jueves, 10 de julio de 2014

Cómo le decimos a nuestro hijo qué nos separamos...


Si hemos tomado la decisión de  separarnos -desde la tranquilidad- creyendo que es lo más conveniente para todos, es importante como padres, poder transmitirles de la forma más adecuada lo que está ocurriendo a nuestros hijos. Porque aunque pensemos que no se enteran de nada… Amelia me lo planteaba así: “son demasiados críos, nosotros evitamos discutir delante de ellos, no saben lo que ocurre”, como si esto fuera lo que los niños” ven”. Son esponjas emocionales  (por muy pequeños que sean) perciben el ambiente, nuestra cara, las actitudes disimuladas y los silencios preñados de dolor.
Juan con doce años me cuenta “Yo de siempre sabía cuando mi madre había discutido con mi padre, por mucho que ella intentará disimular, su mirada estaba perdida en el vacío. Igual  que cuando él había bebido y venía contento, lo mejor era irme a la cama y evitar broncas”. Ellos tienen todavía la receptividad emocional a flor de piel, algo que los adultos hemos ido perdiendo, conforme nos hemos ido metiendo en nuestra espiral de ruido, prisas y estrés.
La visión de ellos es muy egocéntrica, el mundo gira a su alrededor, es lo único conocido, sus padres, su casa, su vida tal como la tienen montada. Los adultos podemos rehacer nuestro proyecto vital, pero ellos sienten como todo se desmorona. Por eso es muy importante poder hablarles, al ser posible, los dos padres juntos, de lo que está ocurriendo. Permitirles que puedan digerir la situación durante un tiempo, antes de marchar a otro lugar. Y sobre todo dejarles claro, que se deja de ser pareja, pero no  padres,  ¡¡esto nunca cambiara!!  Va a ser de otra forma, pero ellos siempre serán lo más importante. Contarles los planes y como se ha planificado la separación, con quién van a vivir, el otro progenitor donde se ira, la organización en la medida de las posibilidades. Dar una información lo más rica en detalles, dentro de lo que pueda entender dependiendo de su edad, para que vaya adaptándose poco a poco, a su nueva forma de vivir. 
Otro punto fundamental,  es señalarles que ellos no tienen la culpa de nada, sobre todo si son pequeñitos, pueden creer que son responsables de alguna forma de la ruptura. Maite, de cuatro años, me decía mientras lloraba “mi papá se va, porque dice que está harto, yo me porto mal a veces, el otro día rompí el DVD y él dice que no puede más”. Es necesario estar atentos en este sentido y  aclarar que es una cuestión de los papas. Tranquilizarlos, ante el fantasma de haber si a mí también me va a abandonar, para ellos es un tránsito de arenas movedizas, no pueden ver más allá y están angustiados. 
Y por último, ser plenamente consciente que nuestros hijos, necesitan a ambos progenitores, es fundamental para su buen desarrollo psíquico, tener la seguridad de que ambos están presentes, desde su lugar. En los casos más habituales, en que el papá es el que se marcha del domicilio familiar, es esencial puedan vivir lo más cercanamente a su figura paterna, porque si no se verán privados de un modelo de masculinidad cotidiano, que puede repercutir negativamente al hijo, respecto a su identidad sexual o al modelo que necesita tener presente, para poder identificarse. Y en las hijas se puede producir anomalías en la relación con el sexo opuesto, condenando al fracaso futuras vinculaciones marcadas por el sello de la ausencia paterna. 
Se acaba nuestra pareja, ya no es posible convivir. Pero toda nuestra vida, seremos padres de nuestros hijos, esto es ineludible, nos guste, nos moleste o nos duela. Y es tan fácil, deslizarnos al lugar en que el otro es mi “enemigo”, sin darnos cuenta que convertimos a nuestros hijos, en una pelota de tenis y nosotros dándole raquetazos de un campo a otro. Sin comprehender que los estamos enloqueciendo, no porque estemos separados, no nos equivoquemos.  Sino porque no hemos sido capaces de ofrecerles un lugar seguro y estable. No permitamos que  la guerra continúe… una guerra, en que ellos siguen son las víctimas.

jueves, 5 de junio de 2014

La naturaleza y el hombre. Khalil Gibran



En el Día Mundial del Medio Ambiente, quiero compartir esta hermosa y profunda reflexión sobre el hombre y la Naturaleza. Como embargados por satisfacciones momentáneas, pisoteamos, robamos, arrancamos, destruimos la naturaleza, nuestra Madre Tierra. 
Sin darnos cuenta,  que los amos que adoramos y perseguimos, como el dinero y el poder, son caprichosos y fríos compañeros de viaje...

LA NATURALEZA Y EL HOMBRE

Al romper del día me senté en una vega, en animada conversación con la Naturaleza, mientras el Hombre dormía apaciblemente bajo los cobertores del sueño. Me tendí en la verde gama y me puse a reflexionar sobre estas preguntas:
«¿Es la Belleza la Verdad? ¿Es la Verdad la Belleza?»
Y en mis pensamientos me sentí transportado lejos de la humanidad, y mi imaginación levantó el velo de la materia que ocultaba mi yo interior. El alma se me abrió y me acerqué más a la naturaleza y calé más hondo en sus secretos, mientras mis oídos se despejaban para entender el lenguaje de sus maravillas.
Reclinado estaba en las honduras del pensamiento, cuando sentí pasar la brisa entre las ramas de los árboles y oí un suspiro, como el que podía exhalar algún huérfano extraviado.
—¿Por qué suspiras, suave brisa? —pregunté.
Y la brisa me contestó:
—Porque llego de la ciudad abrasada por el calor del Sol, y los gérmenes y contaminaciones de las pestes se han pegado a mis puras vestiduras. ¿Serás capaz de reprocharme que me lamente?
Después posé la mirada en los semblantes llorosos de las flores y escuché su tenue congoja. Y les pregunté:
—¿Por qué lloráis, mis encantadoras flores?
Una de ellas levantó su hermosa cabeza y musitó:
—Lloramos porque va a venir el Hombre y nos va a tronchar y después nos pondrá a la venta en los mercados de la ciudad.
Y otra flor añadió:
—Al oscurecer, por la tarde, cuando estemos marchitas, nos arrojará al montón de la basura. Sollozamos porque la mano cruel del hombre nos arranca de nuestras comarcas nativas.
Y escuché lamentarse al arroyo, como viuda que gime por su hijo muerto y le pregunté:
—¿Por qué lloras, mi puro arroyuelo?
Y él me contestó:
—Porque no tengo más remedio que llegar a la ciudad, donde el Hombre me desprecia y me abandona para ingerir bebidas más fuertes y me convierte en devorador de sus suciedades, mancilla mi pureza y trueca mi divinidad en inmundicia.
Y a mis oídos llegó el doliente gorjeo de los pájaros, a quienes pregunté:
—¿Por qué sollozáis mis dulces pajarillos?
Y uno de ellos se me acercó volando, se posó en el extremo de una rama y canturreó:
—Los hijos de Adán no tardarán en llegar a este lugar secreto con sus armas mortíferas y nos declararán la guerra, como si fuésemos sus enemigos mortales. Ahora nos estamos despidiendo unos de otros, porque no sabemos quiénes van a escapar a la furia del hombre. La Muerte nos sigue dondequiera que vayamos.
El Sol emergió entonces tras los picachos de las montañas y doró de guirnaldas las puntas de los árboles.
Contemplé extasiado esta hermosura y me pregunté:
—¿Por qué ha de destruir el Hombre lo que ha construido la Naturaleza?